El Mustang de nuevo en la Nascar

Ya se ha confirmado lo que hasta hace unos días no era más que el sueño de los amantes del Mustang; en efecto, el Mustang volverá a competir en la Nascar y lo hará con mucho estilo ya que se ha tenido muy en cuenta la estética del coche al diseñar su carrocería, buscando que se parezca lo máximo posible a sus hermanos de los concesionarios y a los que podemos ver circulando por las calles; es decir, manteniendo su aspecto de “musclecar”.

Será de color negro  con vinilos azules y llevara el numero 16 en grande en la parte lateral izquierda y en el techo. También dispondrá de un alerón negro que le añadirá estabilidad, agarre y mejorara la aerodinámica.

Sin embargo nos hemos llevado una gran decepción al saber que no llevará las características líneas blancas cruzando la carrocería de adelante a atrás diseñadas por Carrol Shelby y que tan famoso lo hicieron en la década de los 60-70 cuando ya arrasaba en los circuitos.

Ford Racing ha pasado por el proceso oficial de aprobación para el nuevo Mustang, y, una vez que se terminen los moldes, comenzará la producción de piezas del Mustang Nascar por lo que los equipos podrán tener los primeros automóviles para las pruebas de este otoño (hemisferio norte).
Desde su debut en 1964, Mustang ha recopilado más de 2.000 victorias de carreras profesionales en NHRA, Grand-Am, IMSA, SCCA, NMRA y NMCA, así como otras series de carreras.

El trabajo de Ford Racing concluyó con un Mustang completa -y perfectamente- homologado para competir en la Nationwide Series, la antesala a la máxima categoría de la NASCAR. Fue presentado en colaboración con el equipo que gestionará la participación Roush Fenway Racing y el patrocinador principal Con-way Freight.

El Con-way Freight Mustang 2010 llevará el número 16 y será conducido por el joven de 21 años, Colin Braun, quien correrá la temporada completa de la Nationwide tras haber sido nombrado el “Novato del Año” (Raybestos Rookie of the Year).

Los vehículos Nascar impresionan por sus características:

–              con más de 1.500 kg, son los autos de carreras más pesados del mundo,

–              motores V8 de 5.900 cm3 que producen 780 HP a 8.000 RPM y sobrepasan los 320 km/h.

La tarea de la puesta a punto para óvalos es un arte, podemos mencionar algunos detalles de configuración como la elección de rigidez de las barras de torsión, que influirá en el sobreviraje o infraviraje. Las 4 ruedas tienen distinta presión, las derechas son más grandes de diámetro que las izquierdas, dado a que recorren más distancia que las internas.

Los ajustes de camber, caster y stagger varían según el peralte de cada pista. En clasificación se anula totalmente la entrada de aire del radiador (sólo son 4 vueltas) para evitar que el aire ingrese al vano motor, así se consigue evitar que ese aire actúe de freno al impactar contra el motor, el radiador y las paredes del espacio donde se situa dicho motor.

Una puesta a punto inadecuada puede ser el infierno personal de un piloto, como le pasó recientemente a Jeff Gordon, una de las máximas estrellas en la última década en NASCAR. Hay una carrera llamada “Coca Cola 600”, en Charlotte, un óvalo de 1,5 millas. La carrera tiene 600 millas de recorrido (965 km) y 400 vueltas, aproximadamente 4 horas de duración. Gordon se clasificó 3º, pero los ajustes de última hora hicieron que su auto quedase, como dicen los pilotos, “muy suelto”, perdió estabilidad en las curvas y adherencia en toda la pista. El resultado fue desastroso, cayó a 30º en el resultado final, a 7 vueltas de su compañero de equipo, que ganó la carrera.